La bufanda es uno de los complementos más funcionales para los meses de frío. Este complemento nos acompaña durante los meses del otoño y el invierno para protegernos del frío. El cuello es una de las martes más sensibles al frío, por eso importantes llevarlo bien tapado para evitar constiparnos. Todo esto no lo aporta una buena bufanda.

Cómo utilizar una bufanda:

Existen multitud de formas de colocarse la bufanda, a gusto de cada uno. También existen distintos tipos de bufanda, por eso cada una se debe colocar de una manera diferente:
  • Últimamente se llevan mucho las bufandas cerradas. Para mi gusto resultan mucho más cómodas pero a diferencia de las otras, se mantienen bien colocadas, abrigan más y son más fáciles de poner. Estas bufandas se colocan simplemente metiéndolas por la cabeza y dándole dos o tres vueltas, según la largura de tu bufanda.
  • Si tu bufanda es abierta, uno de los métodos más efectivos es doblarla por la mitad, juntado perfectamente los dos extremos. A continuación, pásala por detrás de tu cuello e introduce una parte abierta por dentro del doblez. Podrás apretártela más o menos, buscando cual es tu mayor comodidad.
 
  • Otra opción mucho más funciona para mi, es simplemente dar vueltas al cuelo con la bufanda, todas las que te permitan, para que no queden los extremos largos sueltos. El resultado será igual que el primer ejemplo de la bufanda cerrada. Si quieres que los extremos cuelguen porque tienen pompones, o algún otro diseño de decoración, puedes dejar uno más largo que otro.
 
Estas son las tres formas más sencillas de colocarse una bufanda y las más funcionales, pero si tienes alguna otra idea que te guste, cuéntanos en que consiste.
 

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